Marjeta y la taza imperfecta que nos cambió el viaje
Marjeta, ceramista de manos firmes, se disculpó por una pequeña asimetría en la taza que hicimos juntos. Yo vi una orilla donde apoyar el labio, un paisaje en miniatura. Esa noche, el té supo a bosque y conversación lenta. Entendí que la hospitalidad sucede cuando alguien te confía su imperfección sin miedo. ¿Guardas un objeto así, amable por su diferencia? Cuéntanos su historia y cómo te acompaña cuando necesitas recordarte que la belleza respira torcidita.